La calidad embrionaria es la valoración que realiza el laboratorio para describir cómo evoluciona un embrión durante una FIV y ayudar a priorizar cuál transferir. Si en tu informe aparecen códigos como 5AA, 4AB o 3BB, el número indica el grado de expansión del blastocisto y las letras valoran la masa celular interna y el trofoectodermo. Esta clasificación aporta información útil, pero no garantiza por sí sola la implantación, un embarazo evolutivo ni el nacimiento de un bebé. En esta guía explicamos cómo leer esas calificaciones, qué papel pueden tener la genética y el endometrio y cómo se aplican estas decisiones en un proceso de gestación subrogada.
Imagina que tu teléfono suena. Es el laboratorio de la clínica de fertilidad. El embriólogo te saluda y, con voz alegre, te dice: «Tenemos excelentes noticias. Hemos conseguido tres embriones preciosos. Tenemos un 5AA, un 4AB y un 3BB». En ese momento, tu corazón da un vuelco de pura felicidad, pero al segundo siguiente, tu mente se queda en blanco. ¿Qué significan todas esas letras y números? ¿Acaso es una nota del colegio? ¿Significa que el embrión «5AA» te garantiza al 100% que tendrás a tu bebé en brazos?
Si sientes que te están hablando en un idioma extraterrestre, respira hondo. Es completamente normal. Estás a punto de descubrir el código secreto de la vida. Sigue leyendo, porque entender qué pasa dentro de ese laboratorio va a cambiar por completo la forma en la que vives este viaje, y te adelantamos un pequeño spoiler: a veces, el embrión que parece menos «bonito» es el que termina dándote la mayor alegría de tu vida. ¿Quieres saber por qué? Vamos a descubrirlo juntos.
Cómo se relacionan la FIV y la gestación subrogada
Antes de usar lupas y microscopios para ver a nuestros pequeños embriones, tenemos que entender el mapa completo.
La gestación subrogada (también conocida por muchas personas como maternidad subrogada) es un camino lleno de amor y ciencia. Es un proceso donde una mujer, a la que llamamos gestante, decide de forma voluntaria y generosa ayudar a una persona o a una pareja a tener un hijo, llevando el embarazo por ellos.
En la calle o en las películas, a veces se escucha el término «vientre de alquiler». Sin embargo, si quieres saber por qué esta frase no es la más adecuada y cómo puede herir sensibilidades, te invitamos a leer nuestro artículo sobre qué es un vientre en alquiler para entender la realidad detrás de las palabras.
Para que este proceso sea posible y la gestante pueda llevar en su tripita a tu futuro bebé, necesitamos crear primero la «semilla». Y esa semilla no se crea por arte de magia, se crea gracias a la ciencia, mediante un tratamiento médico increíble. Para entenderlo a fondo, puedes leer también nuestra guía sobre qué es la gestación subrogada.
El método estrella que usamos para crear esa semilla se llama Fecundación In Vitro (o FIV, para abreviar).
Cómo se crean los embriones mediante FIV
Para que lo entienda hasta un niño: la Fecundación In Vitro es como preparar la receta más importante del mundo, pero en lugar de hacerlo en una cocina, lo hacemos en un laboratorio súper limpio y avanzado.
Vamos a ver los pasos de esta receta mágica.
Paso 1: Obtención de óvulos propios o donados
Para hacer un bebé, necesitamos dos ingredientes principales: un óvulo (que aporta la mujer) y un espermatozoide (que aporta el hombre). En un proceso de gestación subrogada, el óvulo puede venir de la futura mamá (si sus médicos lo permiten) o de una donante de óvulos.
De forma natural, el cuerpo de una mujer prepara solo un óvulo cada mes. ¡Pero en la ciencia queremos tener más oportunidades! Así que, mediante unas medicinas especiales (hormonas), ayudamos a los ovarios a que preparen muchos óvulos al mismo tiempo. Es como si en lugar de plantar una sola semilla en el jardín, plantáramos diez semillas para asegurarnos de que crezcan varias flores hermosas.
Cuando los óvulos están maduros y listos, el médico los extrae con mucho cuidado mientras la mujer está dormidita y no siente nada. Es un proceso muy rápido.
Paso 2: Preparación de la muestra de semen
Al mismo tiempo, necesitamos la otra mitad del equipo: los espermatozoides del futuro papá o de un donante. En el laboratorio, los biólogos (que son los científicos encargados de esto) lavan y preparan esta muestra. Es como hacer un casting: escogen solo a los espermatozoides más rápidos, fuertes y sanos para la gran misión.
Paso 3: Fecundación convencional o mediante ICSI
Ahora viene el momento de mezclar los ingredientes. Esto se llama Fecundación.
Existen dos formas de hacerlo:
- FIV Tradicional:Se pone el óvulo en un platito de cristal (una placa de Petri) junto con miles de espermatozoides y se les deja solos para que el más fuerte entre al óvulo por sus propios medios. ¡Una carrera natural!
- El método ICSI (Inyección Intracitoplasmática):Si los espermatozoides están un poco perezosos o son poquitos, el biólogo coge al mejor de todos y, con una aguja invisible a los ojos humanos, lo introduce directamente dentro del óvulo. Es como darle un aventón en coche hasta la meta.
Paso 4: Desarrollo inicial del embrión
¡Magia! Cuando el espermatozoide y el óvulo se unen con éxito, dejan de ser dos cosas separadas y se convierten en una sola célula nueva. ¡Esa célula es el inicio de la vida! A partir de ese momento, ya no los llamamos óvulo y espermatozoide; han creado un nuevo ser pequeñito llamado embrión.
Si quieres saber más sobre cómo encajan los tiempos médicos con tu viaje, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cuántos viajes hay que hacer en una gestación subrogada.
Cultivo embrionario e incubadoras time-lapse
Una vez que tenemos los embriones, no podemos dejarlos sobre la mesa. Necesitan un hogar que se parezca exactamente a la tripita de una mamá.
Para eso se usan las incubadoras. Son unas máquinas cerradas, oscuras y calentitas, que mantienen la misma temperatura y el mismo aire que hay dentro de un útero humano. Allí, los embriones van a vivir durante varios días (normalmente entre 5 y 6 días).
Hoy en día, muchas clínicas usan incubadoras con unas cámaras de vídeo pequeñitas (tecnología Time-Lapse). Estas cámaras toman fotos del embrión cada pocos minutos. Así, los científicos pueden ver una película de cómo crece el embrión sin tener que sacarlo de su camita calentita.
Cómo se evalúan los embriones durante el cultivo
Aquí es donde empieza la observación. Los biólogos (embriólogos) son como los profesores de una guardería, vigilando cómo crecen los niños día tras día. Cada día tiene unas tareas que el embrión debe cumplir.
Vamos a ver este diario de crecimiento, paso a paso:
Día 0: fecundación del óvulo
Este es el día en que el óvulo y el espermatozoide se unen. Todavía no podemos ver muchos cambios. Solo los dejamos descansar en la incubadora para que se conozcan.
Día 1: comprobación de la fecundación y pronúcleos
Unas 16 a 18 horas después, el biólogo mira por el microscopio. Lo que busca son dos pequeños círculos dentro de la célula principal. Esos círculos se llaman «pronúcleos». Uno tiene la información genética del papá y el otro la de la mamá/donante.
- Si ven dos círculos: ¡Hurra! La fecundación ha sido un éxito.
- Si ven cero, uno, o tres círculos: Algo no ha ido bien y ese embrión no podrá convertirse en un bebé.
Día 2: división embrionaria y número de células
A partir de este momento, el embrión empieza a multiplicarse. Es como si cortaras una pizza. La célula única se divide por la mitad y se convierte en dos. Luego esas dos se dividen y se convierten en cuatro.
En el Día 2, un embrión campeón debería tener unas 4 células. Los biólogos miran que todas las «porciones de pizza» sean más o menos del mismo tamaño.
Día 3: número de células y fragmentación embrionaria
Las células siguen dividiéndose. Ahora, un embrión ideal debería tener unas 8 células.
Aquí los biólogos también buscan algo llamado «fragmentación». Para entenderlo: imagina que al cortar una rebanada de pan, caen algunas miguitas a la mesa. Las células del embrión a veces sueltan «miguitas» celulares. Si hay pocas miguitas, es un buen embrión. Si hay muchísimas, al embrión le costará más crecer.
Día 4: compactación y formación de la mórula
Para el cuarto día, el embrión ya tiene tantas células (entre 16 y 32) que se han apretujado todas juntas formando una bolita apretada. En el microscopio, esta bolita se parece muchísimo a la fruta de la mora (la que comemos en verano). Por eso, a este estado se le llama Mórula.
Aquí es un poco difícil contar las células porque están muy pegaditas, preparándose para el gran estirón del día siguiente.
Días 5 y 6: desarrollo hasta el estadio de blastocisto
¡Llegamos al final del viaje en el laboratorio! Entre el día 5 y el día 6, el embrión se transforma por completo. Ya no es una bola sólida, sino que se ha llenado de un líquido en el centro, como si fuera un globo inflado con agua.
A este embrión súper desarrollado lo llamamos Blastocisto. Es el estado favorito de todos los médicos, porque los embriones que llegan hasta aquí son los más fuertes y los que más posibilidades tienen de crear un embarazo en un proceso de maternidad subrogada.
Un blastocisto tiene tres partes muy fáciles de entender:
- La cáscara exterior (Zona Pelúcida):Es como la cáscara de un huevo que lo protege.
- El grupo de células interno (Masa Celular Interna):Es un grupito de células apiñadas en un rincón. ¡Esto es lo que se convertirá en el bebé!
- La capa exterior de células (Trofoectodermo):Es la piel del globo. Estas células son las que se van a pegar a la tripita de la gestante y formarán la placenta (la casita y la comida del bebé durante el embarazo).

Clasificación de embriones: qué significan los números y las letras
Cuando el embrión llega al día 5 (Blastocisto), el biólogo le tiene que poner «una nota», como en el colegio. Esta nota se basa únicamente en lo bonito que se ve el embrión por fuera. A esto se le llama «clasificación morfológica».
Si te dicen que tienes un embrión 5AA, un 4BC o un 3BB, te están dando un código de tres partes. Vamos a descifrarlo fácilmente:
El número: grado de expansión del blastocisto
El número nos dice cuánto ha crecido el embrión y si ya está listo para salir de su cáscara.
- 1 y 2: El embrión está empezando a inflarse. Es pequeñito.
- 3: Ya es un blastocisto completo, llenito de líquido.
- 4: Es un blastocisto expandido. El globo está tan lleno que la cáscara se ha vuelto muy finita. (¡A los médicos les encanta este número!).
- 5: El embrión está «haciendo eclosión» (Hatching). Significa que está rompiendo su cáscara y asomando hacia afuera.
- 6: El embrión ha salido completamente de su cáscara. ¡Está listo para pegarse al útero!
Primera letra: calidad de la masa celular interna
Esta letra evalúa a ese grupito de células que se convertirán en tu hijo.
- A: Excelente. Hay muchísimas células, muy unidas y compactas.
- B: Bueno. Hay bastantes células, pero están un poquito más separadas.
- C: Regular. Hay muy poquitas células.
Segunda letra: calidad del trofoectodermo
Esta letra evalúa las células que forman la capa exterior.
- A: Excelente. Hay muchísimas células pequeñitas formando una barrera perfecta.
- B: Bueno. Hay menos células, pero suficientes para hacer el trabajo.
- C: Regular. Hay muy pocas células y están demasiado grandes.
Un ejemplo práctico:
Si tienes un embrión 4AA, significa que:
- 4: Está súper expandido (inflado).
- A: Tiene un montón de células fantásticas para formar al bebé.
- A: Tiene una capa perfecta para formar la placenta y agarrarse al útero.
(¡Es el embrión de portada de revista!).
Si tu embrión es un 3BB, sigue siendo un embrión muy bueno, que ha superado 5 días en el laboratorio y que tiene capacidades para convertirse en un bebé sano. Recuerda: en un proceso de maternidad subrogada, muchos bebés preciosos nacen de embriones «BB» o «BC».
¿Un embrión 5AA garantiza el embarazo?
Ahora vamos a llegar a la parte más importante y sincera de este artículo. Si tienes un embrión 5AA, es natural pensar: «¡Genial, esto es un bebé seguro al 100%!». Pero tenemos que detenernos aquí y hablar con el corazón y con la ciencia en la mano.
Morfología embrionaria y capacidad de implantación
Para entender esto, imagina un regalo. Por fuera, la caja puede ser espectacular: papel dorado brillante, un lazo gigante y perfectamente liso (un embrión 5AA). Pero lo que importa es lo que hay dentro de la caja. A veces, una caja preciosa por fuera puede tener un regalo roto por dentro. Y a veces, una caja un poco arrugada y con el papel descolorido (un embrión 3BC), contiene el regalo más maravilloso y perfecto del mundo.
Las letras y números que nos dan los biólogos solo miden la belleza exterior (la morfología). No nos dicen cómo está la salud interna (la genética) del embrión.
Calidad embrionaria, cromosomas y PGT-A
Dentro de cada célula hay unos libritos de instrucciones llamados cromosomas. Los seres humanos tenemos 46 cromosomas (23 de mamá y 23 de papá).
A veces, al unirse el óvulo y el espermatozoide, se equivocan contando y el embrión acaba con 47 libritos, o solo con 45. Esto se llama aneuploidía.
Si un embrión tiene un número equivocado de cromosomas, la sabia naturaleza no dejará que crezca. O bien no se pegará al útero de la gestante, o provocará una pérdida muy prontito. Lo más asombroso es que un embrión 5AA puede tener un error en sus cromosomas, y un embrión 3BB puede ser genéticamente perfecto y sanísimo.
Para poder ver «dentro de la caja del regalo», la ciencia inventó una prueba llamada PGT-A (Test Genético Preimplantacional). Con esta prueba, sacan unas poquitas células de la parte que será la placenta (sin tocar al bebé) y cuentan los cromosomas. ¡Esta prueba sí nos dice qué embrión es el más sano para transferir en una gestación subrogada!
Endometrio e implantación embrionaria
Además, para que haya embarazo no solo depende de la semilla (el embrión). También depende mucho de la tierra donde se planta (el útero). En un proceso de maternidad subrogada, la clínica prepara médicamente a la gestante para que su útero sea como un nido suave y acogedor. Pero la biología es compleja, y a veces, aunque la semilla sea perfecta, el cuerpecito ese mes no está listo para agarrarla.
Por eso, el éxito requiere de dos partes: un buen embrión + un buen endometrio receptivo. ¡Nunca es un 100% seguro hasta que vemos latir ese pequeño corazón en la ecografía!
Cómo se elige el mejor embrión para transferir
Con toda esta información, cuando te llega tu informe del laboratorio, es tentador convertirse en «Doctor Google». Muchos futuros papás entran en foros de internet, leen las experiencias de otras personas y empiezan a decidir ellos mismos: «Quiero que transfieran a mi gestante el embrión 4AA y no el 5AB».
Por qué la decisión debe individualizarse
Nosotros, desde la experiencia de miles de familias en la asociación, recomendamos siempre escuchar al reproductólogo para saber cuál es el mejor embrión para transferir.
El reproductólogo y el equipo de embriólogos han estudiado durante décadas, han visto miles de embriones desarrollarse y, sobre todo, conocen todo el historial de tu tratamiento. Ellos tienen en cuenta muchas cosas que tú no puedes ver en un simple papel:
- Han visto el vídeo de cómo ha crecido ese embrión desde el día 1.
- Saben a qué velocidad exacta se dividieron sus células.
- Saben si ha pasado por pruebas genéticas.
- Conocen a la perfección el grosor y las características del útero de tu gestante.
A veces, el médico preferirá transferir un embrión 3BB genéticamente sano y con un crecimiento constante, antes que un 5AA que creció demasiado rápido de forma anormal.
Confía en el equipo médico. Ellos tienen el mismo objetivo que tú: lograr que te conviertas en padre o madre de un bebé sano mediante la gestación subrogada. Déjales ser los capitanes del barco, relájate y disfruta sabiendo que estás en las mejores manos profesionales.
Qué debes recordar sobre la calidad embrionaria
El camino hacia tu hijo mediante una FIV y posterior gestación subrogada es un rompecabezas donde muchas piezas deben encajar con precisión milimétrica.
Desde la valiente donante que aporta los óvulos, pasando por la tecnología punta de las incubadoras, el talento del embriólogo, y finalmente el amor y la entrega de la mujer gestante que cuidará a tu pequeño en su vientre. Recuerda, usar términos correctos nos ayuda a dignificar a todas estas personas; por eso, como padres y educadores, te aconsejamos huir del estigma y entender que un mal llamado vientre de alquiler es en realidad una mujer maravillosa que está prestando su cuerpo para crear tu familia.
Mira las calidades de tus embriones no como un examen de notas o una competición matemática, sino como el primer álbum de fotos de tu futuro hijo. Celebra cada blastocisto, abraza cada «B» o «C» con el mismo amor que le darías a una «A», y confía plenamente en la ciencia médica. Tu bebé, cuando finalmente corra por el pasillo de tu casa, no se acordará de qué letras tenía en el laboratorio, ¡solo sabrá cuánto amor le tenías esperando!
Preguntas frecuentes sobre calidad embrionaria en FIV
- ¿Si mi embrión es de calidad C (ej. 4CC) debo descartarlo?
¡No, en absoluto! Un embrión de calidad C que ha logrado llegar al día 5 o 6 de desarrollo (Blastocisto) es un superviviente. Aunque estadísticamente tiene menos probabilidades de implantar que un embrión de calidad A, muchos embarazos completamente normales y bebés totalmente sanos han nacido de embriones con calidad C. Escucha siempre a tu médico antes de tomar una decisión de descarte.
- ¿Puede cambiar la calidad de un embrión si se congela y se descongela?
A veces sí. El proceso de congelación (vitrificación) es súper avanzado hoy en día y el 95% de los embriones sobreviven intactos. Sin embargo, al descongelarlos, pueden perder alguna célula o expandirse de forma ligeramente distinta, pasando por ejemplo de ser un 4AA a verse un poco menos «bonito» en las primeras horas. Pero la capacidad de crear vida sigue intacta.
- ¿Qué es mejor, un embrión de día 3 o de día 5?
Para un proceso de gestación subrogada, los médicos casi siempre prefieren transferir embriones en Día 5 (Blastocistos). La razón es sencilla: la incubadora hace de «filtro natural». Muchos embriones que parecían perfectos el día 3, se paran y mueren el día 4 porque sus genes no estaban bien. Si un embrión llega al día 5, ha demostrado que es fuerte y tiene los «motores» necesarios para sobrevivir, aumentando muchísimo las posibilidades de embarazo.
- ¿El uso de un «vientre de alquiler» o gestante afecta a la calidad del embrión?
Para empezar, preferimos usar el término «gestante», ya que es una mujer voluntaria, y no una cosa o un vientre suelto. Respondiendo a la pregunta: No. La gestante no aporta su genética. La calidad del embrión viene determinada exclusiva y totalmente por el óvulo (donante o madre intencional) y el espermatozoide. La gestante aporta la nutrición y el amor durante 9 meses, pero el ADN del bebé y la «calidad» inicial del embrión no cambian.
- ¿Si la prueba genética (PGT-A) dice que el embrión es «Euploide» (sano), la calidad morfológica (letras) importa?
La prueba genética es la reina de las evaluaciones. Un embrión euploide (cromosómicamente normal) tiene altísimas probabilidades de éxito, incluso si sus letras son BB o BC. Sin embargo, los médicos suelen usar las letras para «desempatar». Es decir, si tienes dos embriones sanos (euploides), el médico elegirá transferir primero al que tenga mejores letras, porque suma un plus de fuerza a la hora de implantarse.
- ¿Qué pasa si mis embriones se paran antes del día 5?
Es una noticia dura, pero ocurre en muchos tratamientos de FIV. Significa que los embriones no tenían la fuerza genética necesaria para convertirse en bebés humanos. Aunque duela, es la forma en la que la biología evita transferir al útero embriones que hubieran resultado en un aborto espontáneo. Te permite a ti y a tus médicos buscar nuevas estrategias (cambiar la medicación o revisar los gametos) para el siguiente ciclo.
Fuentes médicas y referencias científicas
Para la redacción de este contenido informativo y riguroso, nos hemos basado en consensos médicos y manuales científicos de embriología moderna. Nota: La información proporcionada es educativa y nunca debe sustituir el consejo de un profesional médico.
- Alpha Scientists in Reproductive Medicine and ESHRE Special Interest Group of Embryology. (2011). The Istanbul consensus workshop on embryo assessment: proceedings of an expert meeting. Human Reproduction, 26(6), 1270-1283.
- Gardner, D. K., & Schoolcraft, W. B. (1999). In vitro culture of human blastocyst. En Towards reproductive certainty: fertility and genetics beyond 1999 (pp. 378-388). Carnforth, Parthenon Publishing.
- Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR). (2015). Criterios ASEBIR de Valoración Morfológica de Oocitos, Embriones Tempranos y Blastocistos Humanos.